"Y todos eran el amor de alguien, todos encerrados en una maquina controlada por uno solo, aqui no habian orbitas excentricas o cuerdas destruidas, solo amor por el infinito y por la vida que se hacía limitada, pues todo lo infinito se limita en ciertos puntos naturales, y comprender esos puntos es alargar la esperanza de vida, fabricar artefactos era parte de la cultura oculta, esa que solo aquel maestro conocía, y la gravedad atraía las almas a otros universos, por eso la creación de la fuerza mas sutil de este universo, que como el arte, esa pasión por el caos, creaba su propio tiempo, y dejaba solo la energía necesaria para que los cuerpos convalescentes continuaran al ritmo deseado". Al final, la consciencia de estar y de ser se convertía en el único límite de los hombres por no aprovechar el potencial de su mente para aplicarlo en los nuevos horizontes de existencia.
El agua de Krupta